Guía Estratégica para el Agro (BCR)
Probabilidad de lluvias para el martes
Serían chaparrones aislados e intermitentes. Las precipitaciones tienden a generalizarse a partir del miércoles.
“Hacia mediados de la primera semana de febrero aparece un frente con chances de romper el bloqueo y generar lluvias en el centro de la región núcleo. “, dice el consultor Elorriaga.
Enero seco en región núcleo: llovió apenas un 35% de lo normal y en algunos sectores incluso menos
Mientras que en un enero normal caen entre 100 y 120 mm, según el promedio de los últimos 30 años, los acumulados promedian apenas 38 mm en región núcleo.
De las 36 estaciones meteorológicas de la red BCR-GEA, solo una alcanzó la media histórica: General Pinto, con 122 mm, en el noroeste bonaerense. Esta zona fue la más favorecida por los eventos pluviales del mes. En áreas aledañas, los acumulados, aunque por debajo del promedio histórico, oscilaron entre 45 y 90 mm. En cambio, la franja central de región núcleo es la zona más comprometida: en Álvarez apenas se registraron 9 mm, el valor más bajo del mes. Otras estaciones como Pujato, Maggiolo y Godeken tampoco escaparon al déficit, con acumulados mínimos de 10 a 11 mm.
La foto de reservas de agua del suelo es clara: la sequía se profundiza, con la mitad del área bajo esta condición, especialmente en la franja central de la región, y el resto, con escasez hídrica. Solo en el sur regional aún persisten algunos núcleos con condiciones regulares.
¿Qué paso con las lluvias durante esta última semana?
En los últimos siete días se registraron algunas lluvias, organizadas en tres eventos, que se concentraron casi exclusivamente al oeste de la región núcleo.
El primer episodio, entre viernes y domingo, dejó los mayores acumulados en el noroeste bonaerense y el extremo sur de Córdoba, con registros destacados en Rufino (68 mm), General Villegas (62 mm) y General Pinto (45 mm), mientras que el sur cordobés recibió aportes más modestos. Un segundo evento aportó lluvias menores, principalmente en el sudeste cordobés, y el tercero fue débil y muy localizado, limitado al noroeste regional, también sobre territorio cordobés. En el centro y este de la región núcleo, las precipitaciones siguieron siendo escasas o directamente nulas, sin lograr revertir el marcado déficit hídrico.
Soja de 1ra: donde no llovió el rinde muestra fuertes recortes
La soja de primera atraviesa el período más crítico para la definición del rendimiento, con un 60% del área fructificando (entre R3 y R4), un 5% iniciando el llenado de granos (R5) y el 35% restante aún en floración (entre R1 y R2). La falta de agua en este momento comienza a traducirse en pérdidas irreversibles de potencial de rinde. La ausencia de precipitaciones durante la última semana en el noreste de Buenos Aires y el sur de Santa Fe acentuó los síntomas de estrés hídrico, y en Pergamino ya se estiman mermas de rendimiento potencial que alcanzan el 50%. En Bigand, se observan plantas con hojas flácidas, rodeos de plantas marchitas y caída de flores; y de no registrarse lluvias en los próximos días, las pérdidas podrían ubicarse en torno al 15 y 20% del rendimiento promedio. En Marcos Juárez, pese a haber recibido algunos milímetros en la última semana, en sectores de lotes más bajos se observan plantas muertas; también hay freno en el crecimiento, lo que implicará la pérdida de nudos y, por ende, una merma en el potencial de rinde. A este escenario se suma la aparición de plagas típicas de sequía y altas temperaturas, como arañuelas y trips, lo que obligó al inicio de tratamientos para su control.
Las lluvias de la última semana mantienen la condición de la soja de 1ra
Las lluvias de los últimos 7 días, recortadas sobre el oeste de la región núcleo, permitieron sostener la condición del cultivo respecto de la semana pasada. Un 5% del área se califica como excelente, un 30% muy buena, un 50% buena y el 15% restante regular.
En los sectores de la región en los que mejor llovió durante enero aún hay margen para sostener las expectativas completas de rinde. En Bigand, los lotes con mejor calidad de suelos y manejos más eficientes son los que se mantienen con chances de alcanzar buenos rindes En María Susana, en los mejores ambientes se registra elongación de entrenudos. En Carlos Pellegrini, solo los lotes trabajados o con antecesor de pastura muestran algunos desajustes en el desarrollo, aunque sin comprometer el potencial de rinde. En Piedritas, los lotes más atrasados presentan buenas chances de recuperación, mientras que algunas siembras muy tempranas podrían no recomponerse por completo, aunque sin un impacto significativo en la producción.
En soja de 2da hay margen para recuperarse, pero también hay crecimiento atrasado
Cerca de la mitad de los lotes continúa en estadios vegetativos y el resto inicia floración. Si bien la demanda hídrica comienza a incrementarse, el cultivo aún conserva capacidad de recuperación ante eventuales aportes de lluvias, tal como se observa en Carlos Pellegrini, donde, tras las últimas lluvias, el cultivo logró retomar el desarrollo y mantiene intacto su potencial de rinde. En Piedritas, las precipitaciones llegaron “justo a tiempo”, permitiendo sostener un buen estado general de los lotes, sin síntomas severos de estrés térmico o hídrico, ni pérdidas de rinde ni atrasos en el desarrollo. Por el otro lado, en Marcos Juárez, Bigand y Pergamino, persisten el estrés térmico e hídrico y el crecimiento atrasado de la soja de 2da con dificultades para superar en altura al rastrojo de trigo, aunque todavía hay margen de recuperación si se concretan precipitaciones en el corto plazo.
Casi la mitad del maíz tardío/segunda está en estado regular
Son 90.000 ha las que están muy comprometidas por la falta de agua y las altas temperaturas en región núcleo. Aun así, un 25% se mantiene en muy buenas condiciones y un 30% en buen estado. Los lotes en mejor estado son los del noroeste bonaerense, donde el 60% de los cuadros sigue en muy buenas condiciones. Allí, las lluvias de esta semana llegaron “justo a tiempo” para sostener el estado general de los lotes. En cambio, en el extremo sur santafecino, prácticamente no hubo lluvias, y la mayoría de los cuadros se ven regulares, estancados y a la espera de precipitaciones para retomar su desarrollo. Desde el sudeste cordobés, aunque algunos milímetros ayudaron en los últimos días, el panorama sigue siendo crítico: el maíz tardío muestra fuerte estrés hídrico, plantas acartuchadas y alta dependencia de nuevas lluvias en los próximos días.
¿Hay probabilidades de lluvias?
Los pronósticos de corto plazo no traen alivio inmediato. Los modelos anticipan el ingreso de un nuevo sistema frontal antes del fin de semana, pero sin modificar la dinámica actual: seguirían las lluvias escasas sobre el centro de región núcleo. La señal más alentadora aparece recién hacia mediados de la primera semana de febrero cuando podría ingresar otro frente con chances de romper el bloqueo atmosférico actual y habilitar precipitaciones sobre el centro de la región núcleo.
Detalle por Subzonas
SUBZONA I
En los alrededores de Carlos Pellegrini, el estado de los cultivos muestra un escenario favorable: “la soja de primera, la gran mayoría de los lotes evoluciona con normalidad, sin síntomas generalizados de estrés hídrico ni aborto de flores. Solo en aquellos cuadros con antecesor pastura o con laboreados se observa un desarrollo algo desparejo, aunque sin afectar el rinde potencial del cultivo”. El 95% del área se encuentra en condición muy buena y el 5% en buena. La soja de segunda, aun mantiene el potencial completo para aspirar a buenos rindes”, señalan desde la zona, con un 80% del área en condición muy buena y el 20% en buena. En maíz temprano, el 100% del área se encuentra en condición muy buena y los rendimientos estimados superan los 120 qq/ha en la mayoría de los lotes.En contraste, el maíz tardío y de segunda, de escasa superficie, es el más comprometido, ya que los lotes se encuentran estancados y a la espera de nuevas lluvias para retomar su desarrollo.
En María Susana, los ingenieros se sorprenden al ver la capacidad de resistencia de la soja de primera tras atravesar cerca de 35 días sin lluvias en pleno enero, incluso bajo condiciones de altas temperaturas. Si bien en sectores puntuales de suelos de menor aptitud se observa mortandad de plantas, en términos generales el cultivo se mantiene en pie y, en los ambientes de mejor calidad, incluso se detecta elongación de entrenudos. Actualmente transita la etapa crítica (R3 a R5) y, aunque ya resignó parte del potencial, podría cerrar la campaña con rendimientos aceptables si se concretan lluvias significativas en los próximos 15 días. El buen desarrollo radicular logrado en noviembre y diciembre, favorecido por las precipitaciones de ese período, explica en gran medida esta resistencia. La soja de segunda se encuentra en una situación similar, resistiendo el déficit hídrico. El maíz tardío presenta un panorama algo más alentador, ya que aún resta alrededor de 30 días para la floración y cuenta con buena humedad en profundidad, aunque con déficit en los primeros centímetros del perfil. En contraste, el maíz temprano, que había iniciado la campaña con muy buenas expectativas, sufrió estrés hídrico y térmico durante floración y fructificación, lo que se traduce hoy en una merma estimada del 10 al 20% en el rinde. El piso esperado pasó de 80 qq/ha a 64–70 qq/ha, mientras que los máximos se mantienen en torno a 120 qq/ha en sectores con mejores registros de lluvias. Ya se registran maíces cosechados con rindes de 115 qq/ha en la zona de Ricardone (descontada humedad, destino hacienda) y de 70 qq/ha en ambientes más regulares.
SUBZONA II
En Bigand, el panorama agrícola es preocupante. “La soja de primera muestra síntomas claros de estrés durante el día, con hojas flácidas, plantas marchitas y caída de flores. Existen algunas zonas con mejor situación, ya sea por haber recibido más milímetros en etapas anteriores, por una mejor calidad de suelo o por buenos manejos; pero, en general, de no registrarse lluvias en el corto plazo, la pérdida de producción podría ubicarse entre un 15 y 20% del promedio”, advierten desde la zona. Actualmente, el 30% del área se encuentra en condición muy buena, el 40% en buena y el 30% restante entre regular y mala, con presencia de plagas asociadas a la sequía, como arañuelas, trips y algo del complejo chinches, para las cuales ya se realizaron indicaciones de control según monitoreo. La soja de segunda está aún más comprometida. “En los últimos días comenzaron a manifestarse con fuerza los síntomas de estrés, con pérdida de hojas y plantas que se secan, deteniendo prácticamente su crecimiento. Es necesaria una buena lluvia pronto para frenar la caída de la producción”, señalan. En este caso, el 40% de los lotes se ubica en condición regular, otro 40% en buena y solo un 20% en muy buena. En maíz temprano, el 30% del área se encuentra en condición excelente, el 50% en buena y el 20% restante en regular, siendo los cuadros más afectados aquellos con mala rotación y dosis cortas de nitrógeno. Se estima que la cosecha comenzará a fines de febrero o en los primeros días de marzo, con rindes de 90 a 100 qq/ha. En tanto, los maíces tardíos y de segunda sufren fuertemente el estrés térmico e hídrico, sobreviviendo a la espera de lluvias urgentes que permitan recomponer su desarrollo.
En Bombal, la soja de primera se mantiene en muy buen estado, sin síntomas visibles de estrés hídrico ni aborto floral hasta el momento. El cultivo recién empieza a atravesar la floración. Si bien el clima viene ejerciendo presión, los cultivos continúan respondiendo favorablemente. La pequeña lluvia de ayer, lunes 26, aportó algo de alivio y se está a la espera de lluvias más significativas en los próximos días. La soja de segunda presenta un comportamiento similar, resistiendo sin inconvenientes por ahora, aunque podría comenzar a evidenciar estrés si continúan las altas temperaturas y la falta de lluvias. El maíz temprano atraviesa su ciclo en condiciones óptimas, con rindes estimados entre 100 y 120 qq/ha y un inicio de cosecha previsto hacia fines de febrero, con algunos cuadros adelantándose a la tercera semana del mes. En contraste, el maíz tardío y de segunda muestra un escenario más comprometido, especialmente en ambientes de menor calidad, donde la falta de agua comienza a poner en riesgo la continuidad del cultivo.
SUBZONA III
En Pergamino, la condición de la soja de primera está reflejando la calidad de suelo y la ocurrencia o no de últimas lluvias. Se pérdidas en el potencial de rendimiento entre 10 y 50% por la falta de agua y además, comienzan a registrarse plagas asociadas al estrés hídrico, principalmente arañuela, lo que ya está motivando la realización de tratamientos. La soja de segunda presenta síntomas de estrés más marcados, con el crecimiento prácticamente detenido, aunque sin pérdidas de plantas por el momento. En cuanto al maíz temprano, se prevé el inicio de la cosecha hacia fines de marzo, con rindes que oscilarían entre 70 y 100 qq/ha, concentrándose el grueso de los lotes en torno a 80 a 85 qq/ha, y con una probable caída significativa en el peso de mil granos. El maíz tardío y de segunda aún tiene un largo recorrido por delante y, de concretarse lluvias durante febrero, podría sostener un desempeño favorable. En síntesis, pese a las pérdidas ya registradas, los cultivos se mantienen en un estado general aceptable, aunque “preocupa la intensidad con la que la región está padeciendo la falta de agua: en áreas como Colón, Pergamino, Wheelwright, Juncal y El Socorro no se registran lluvias desde el 20 de diciembre, y de persistir esta situación durante febrero, el escenario productivo podría deteriorarse de manera severa”, indican los técnicos.
SUBZONA IV
En Piedritas, las lluvias recientes trajeron alivio y llegaron en un momento clave para los cultivos. En el caso de la soja de segunda y los maíces tardíos, las precipitaciones se dieron “justo a tiempo”, permitiendo sostener el buen estado general de los lotes. Las sojas de segunda se mantienen en muy buena condición, sin síntomas severos de estrés térmico o hídrico y sin pérdidas de rinde ni atrasos en el desarrollo. La soja de primera presenta un comportamiento algo más irregular, con diferencias según fechas de siembra y ambientes. Los lotes más atrasados muestran buenas chances de recuperación, mientras que algunas siembras muy tempranas podrían no recomponerse del todo, aunque el impacto no sería significativo. Donde se observan los mayores efectos del período seco es en el maíz temprano, especialmente en lotes puntuales de menor calidad, que atravesaron una seguidilla de días con altas temperaturas y fuerte demanda atmosférica antes de las lluvias. Esa combinación aceleró la “entrega” de esos cuadros, que fueron los más afectados. Aun así, el escenario general en la zona se estabilizó tras las precipitaciones.
SUBZONA V
En Marcos Juárez, el estado de los cultivos muestra un deterioro generalizado como consecuencia del déficit hídrico y las altas temperaturas. En soja de primera, en los últimos días comenzaron a “marcarse” los bajos y, en algunos sectores, ya se observan rodeos con plantas muertas. “En términos generales se produjo un retroceso en el estado del cultivo en la mayoría de los lotes, con plantas que frenaron su crecimiento; esto implica perder algunos nudos y, por lo tanto, afecta el potencial de rinde”, explican desde la zona. Si bien se registraron algunas lluvias, los acumulados fueron heterogéneos y, en los mejores casos, alcanzaron los 20 mm. “No son suficientes; esperábamos mejores volúmenes. Si bien frenan el deterioro que se venía dando y dan un respiro, se requieren más lluvias en el corto plazo”, advierten los técnicos. Actualmente, el 35% del área se encuentra en condición muy buena, el 40% en buena y un 25% entre regular y mala, con presencia de plagas típicas de sequía, como arañuelas y trips, que se controlan según monitoreo. “De registrarse lluvias de importancia en los próximos días, aún sería posible recomponer el estado del cultivo y sostener una buena cosecha”. La soja de segunda es la más comprometida. “El cultivo atraviesa un fuerte estrés térmico e hídrico, crece poco y le cuesta superar en altura al rastrojo de trigo”, señalan. El 60% del área ya se ubica en condición regular a mala y necesita lluvias urgentes, aunque todavía mantiene margen de recuperación. En maíz temprano, las altas temperaturas aceleraron la madurez y la “entrega” de los lotes más afectados, por lo que la cosecha comenzaría hacia mediados de febrero, con un 60% del área en condición muy buena a excelente, un 30% buena y un 10% regular. En tanto, el maíz tardío y de segunda, entre V5 y V8, presenta fuerte estrés hídrico, con plantas acartuchadas y una alta dependencia de lluvias en el corto plazo.
Indicadores Climáticos
Probabilidad de lluvias para el martes
El periodo comprendido entre el jueves 29 de enero y el miércoles 4 de febrero comienza con buenas condiciones meteorológicas dentro de la zona GEA que se mantendrán hasta la tarde del martes 3 de febrero, momento en el que aumenta la probabilidad de chaparrones aislados e intermitentes. Las precipitaciones tienden a generalizarse a partir del miércoles 4, aunque se esperan mejoramientos temporales en horas de la tarde del mismo día miércoles.
Las temperaturas máximas se mantendrán entre los 32 y 33°C hasta el domingo 1 de febrero, luego comenzarán a ascender alcanzando los valores más elevados, entre 34 y 35°C, el martes 3 aunque descenderán nuevamente en el inicio del próximo periodo de pronóstico.
Las temperaturas mínimas oscilarán entre los 14 y 17°C la mayoría de los próximos siete días con un leve y paulatino ascenso a partir del martes 3.
Lo que pasó con el clima en la última semana en la región núcleo
Lluvias sobre el oeste de la región
La semana comprendida entre el jueves 22 y el miércoles 28 de enero se registraron precipitaciones aisladas dentro de la zona GEA, con dos núcleos bien marcados, uno entre 20 y 25 mm en el noroeste, y otro, entre 30 y 60 mm, en el sudeste de la zona GEA. El máximo registro del periodo fue de 68,2 mm y se midió en Rufino, Santa Fe.
Las temperaturas máximas rondaron entre 34 y 37°C. Los valores más elevados se registraron en el centro y los más bajos en el sudeste de la zona GEA. La marca más alta del periodo, 37,9°C, se midió en la localidad de Guatimozín, en Córdoba.
Las temperaturas mínimas rondaron entre los 14 y 18°C, y el mínimo extremo del periodo, 14,2°C, se midió en la localidad de Junín, en Buenos Aires.
Con este panorama las áreas con reservas escasas cubren gran parte de la zona GEA. En el sector sur y norte persisten núcleos de condiciones regulares y las zonas de sequía aumentaron, principalmente en la franja central.
Con las actuales condiciones, en los próximos quince días, se requieren precipitaciones que acumulen más de 100 mm en forma generalizada, y en el centro/oeste, entre 120 y 140 mm, con núcleos de 160 mm, para alcanzar condiciones de humedad de suelo óptimas.
Extensión GEA: O de Córdoba, N de Santa Fe, Santiago del E. y Chaco
Las lluvias de enero terminan dentro de las medias estadísticas para el NOA y NEA pero deficitarias en región núcleo
El primer mes del año está llegando a su fin y resulta difícil ponderar, de una manera generalizada, cual ha sido el desempeño de las precipitaciones sin caer en grandes contradicciones. Si consideramos la totalidad del territorio apto para producción agrícola de granos gruesos. Es decir, desde el Río Colorado hasta el extremo norte del país, lo justo es concluir que enero de 2026 culmina con un desempeño pluvial dentro de los valores medios estadísticos, incluso con acumulados superiores a los normales en el NOA y parte del NEA. Un análisis correcto, pero que tiene un fuerte contraste cuando pasamos de la visión macro a una consideración más acotada. El centro de la zona núcleo, más precisamente el sur de Santa Fe, sudeste de Córdoba y el noreste bonaerense, durante los últimos 30 días, quedaron al margen de ese buen comportamiento de las lluvias. Si bien el sur de Córdoba tuvo cierto alivio otorgado por las lluvias moderadas y dispares recibidas en los últimos siete días, la mencionada región central solo acumula en el mes entre el 10 y el 25% de los valores medios estadísticos considerados normales. La razón de esta ausencia discrecional de las precipitaciones tiene una explicación alejada de la influencia de los condicionantes globales (Niña) y es: la presencia, muy estable, de un centro de alta presión posicionado en el Atlántico, a la altura de la desembocadura del Río de la Plata, que impide la llegada de los sistemas frontales, de por sí bastante debilitados, desde el sudoeste hacia el centro de la zona núcleo. El resultado es el que se ve, lluvias y tormentas que se desarrollan sobre la franja oeste, desde La Pampa y el sudoeste bonaerense, y evolucionan hacia el noroeste y noreste del país, salteando el centro de la región pampeana.
Las reservas de agua en el suelo muestran claramente el deterioro que, a pesar de las buenas condiciones previas, está sufriendo la franja central de la zona núcleo y gran parte del territorio bonaerense. Por el contrario la condición de los perfiles es inmejorable, incluso con excesos, en sectores impensados como Santiago del Estero, Tucumán, Chaco y Salta.
La Patagonia es otra región que sufrió, y sufre, la ausencia de precipitaciones en enero y actualmente se encuentra azotada por incendios incontrolables, potenciados por condiciones adversas de temperatura, viento y humedad. Pero, a pesar de lo grave de la situación, no es apropiado incluirla en el análisis por estar fuera del circuito granario que estamos considerando.
Los modelos de pronóstico prevén el avance de un nuevo sistema frontal previo al fin de semana pero sin cambios en la dinámica actual. Mucho más alentadoras son las previsiones a mediano plazo, que muestran otro frente ingresando a mediados de la primera semana de febrero con potencial de quebrar el bloqueo, permitiendo el desarrollo de precipitaciones sobre el centro de la zona núcleo.

