Por Marina Barletta, Florencia Poeta, y Cristián Russo
Comienzo de año con lluvias
En la madrugada del miércoles 1º de enero, se esperan precipitaciones en el oeste de la zona GEA, que se irán generalizando con el correr de las horas.
“Probablemente, la provisión pluvial de enero se encuadre más por debajo de lo normal que por encima”, dice el consultor Alfredo Elorriaga.
Primavera 2024: las lluvias por encima de lo normal fueron un “Game Changer” para el sector
“Game Changer” es una expresión que se usa para referirse a un evento que cambia drásticamente la forma en que se desarrolla una situación. Y define muy bien el cambio que hubo de una sequía severa, que abarcaba casi por entero a la región (como muestra la imagen de agua para una pradera y para el 1er metro del suelo, al 10 de octubre de este año 2024), a hoy, 26 de diciembre, cuando las reserva hídricas no son un problema.
Una primavera muy positiva que se benefició de una “Niña” que fue debilitándose y de condicionantes de baja escala
A partir del 15 de octubre la recuperación hídrica se dio de manera continua, casi con lluvias semanales. De esta manera, “la primavera llegó a su fin y el balance del trimestre es altamente positivo”, dice el consultor Elorriaga. “En el comienzo del 2024 los pronósticos de escala planetaria preveían lluvias muy por debajo de la media a partir del mes de octubre, con una intensificación de la escasez pluvial en el último mes del año”, pero “la Niña sufrió un fuerte debilitamiento. Aparte, las precipitaciones se vieron muy favorecidas por condicionantes de escala regional: la intensa circulación de sistemas frontales desde la Patagonia, un gran aporte de humedad desde el Atlántico (que se mantuvo más caliente de lo normal) y temperaturas máximas mayormente moderadas, sin valores récord ni olas de calor”.
La primavera 2024 será recordada porque en octubre había una fuerte incertidumbre por tener que afrontar una campaña con márgenes muy ajustados y sin agua. Con la recuperación hídrica, se puede afrontar una campaña en con ánimos más alentadores.
La primavera para la región núcleo tiene una media que ronda los 300 mm y el año pasado -con un Niño fuerte- la región promedió 330 mm. Sin embargo, en este 2024, la primavera superó esos valores al registrar una media de 410 mm.
Lo malo de la primavera 2024: la recuperación hídrica no llegó a todos por igual y hubo numerosos eventos de tiempo extremo
La diferencia entre el norte y el sur de la región núcleo es de 100 a 150 mm. Por eso, hay maíces en floración y sojas con síntomas de falta de agua en el norte de Buenos Aires. El otro problema son los eventos de tiempo extremo. El consultor Elorriaga dice que “se ha multiplicado la frecuencia de los eventos de clima extremo. Vientos intensos, tornados, granizo y una inusual caída de agua en cortos periodos de tiempo que han causado importantes daños”. En Corral de Bustos se vieron afectadas más de 50.000 ha de cultivos por granizo y viento en las últimas tormentas.
En esta primavera 2024 se destacan también lluvias más intensas que causaron complicaciones en las labores. Este año hubo mayores problemas en la siembras por “efecto planchado” en soja, anegamientos y pérdidas en lotes bajos y escapes de malezas.
Lluvias: los indicadores para enero 2025 no son tan positivos
¿Falta de agua y ola de calor para los próximos días, y con baja humedad relativa? Hay temor porque, para escapar de la chicharrita, se apostó por la siembra de los maíces tempranos (muchos se hicieron en la segunda quincena de octubre) y estos cultivos están próximos a transcurrir sus etapas más críticas de definición de rinde. Por eso son tan importantes las lluvias que se dieron en la última semana:
Por otro lado, en el corto plazo hay pronósticos de lluvias: “en la madrugada del miércoles 1° de enero, se esperan precipitaciones en el oeste de la zona GEA, que se irán generalizando con el correr de las horas”, dice Elorriaga. Las temperaturas aumentarán paulatinamente, alcanzando máximos de 33 a 35°C el martes 31 de diciembre, pero los registros tienden a descender a partir del miércoles 1° de enero tras el ingreso de un sistema frontal frío.
Pero a mediano plazo, “los indicadores para el primer mes del nuevo año no son tan positivos”. Elorriaga dice que “probablemente, la provisión pluvial de enero se encuadre más por debajo de lo normal que por encima. Podrían notarse los efectos de “La Niña”. Por esto es tan importante la recomposición de los perfiles alcanzada en los últimos meses y el alivio que tuvimos de temperaturas moderadas”.
¿Cómo llegan los cultivos a fin de año y cómo llegaban un año atrás?
Hace un año, bajo la influencia del fenómeno “Niño”, los cultivos de la región núcleo mostraban un panorama alentador: el 95% del maíz temprano y el 75% de la soja de primera estaban entre muy buenos y excelentes. A finales de 2024, el 85% del maíz temprano y casi toda la soja se encuentran en condiciones muy buenas. Es importante aclarar que el año pasado casi 2 millones de hectáreas se destinaron a maíz y en éste serían 1,3 millones ha. El maíz tardío pasó a cubrir un 30% del área en 2023 a un 10% en este 2024.
Lo que viene, el pronóstico para la semana próxima en la región núcleo
Comienzo de año con lluvias
En la madrugada del miércoles 1 de enero, se esperan precipitaciones en el oeste de la zona GEA, que se irán generalizando con el correr de las horas.
El periodo comprendido entre el jueves 26 de diciembre y el miércoles 1 de enero comienza con condiciones estables hasta la madrugada del miércoles 1 de enero, cuando aumenta la probabilidad de precipitaciones en el oeste de la zona GEA, que se irán generalizando con el correr de las horas. Si bien se mencionó que se esperan condiciones estables no se descarta la ocurrencia de chaparrones aislados durante la madrugada del miércoles 31 en el sudoeste de la zona GEA.
Las temperaturas aumentarán paulatinamente alcanzando los valores máximos entre 33 y 35°C, en la el centro/oeste de la zona GEA durante el martes 31 de diciembre, mientras que en el sector este los valores serán algo inferiores. Los registros tienden a descender a partir del miércoles 1 de enero. Las temperaturas mínimas tendrán el mismo comportamiento que las máximas alcanzando los 18 a 21°C hacia el final del periodo de pronóstico.
Lo que pasó con el clima en la última semana en la región núcleo
Acumulados de hasta 70 mm en el centro/norte de GEA
La semana comprendida entre el jueves 12 y el miércoles 25 de diciembre se desarrollaron precipitaciones, principalmente en el centro/norte de la zona GEA, donde los valores oscilaron entre 25 y 70 mm. En el sector sur los acumulados fueron inferiores, entre 5 y 25 mm.
El registro más alto del periodo fue de 66 mm y se midió en las localidades de C. Pellegrini, en Santa Fe, y Bengolea en Córdoba.
Las temperaturas máximas oscilaron entre 32 y 35°C, con los valores más altos en el sector noreste de la zona GEA. El registro más elevado, 34,8°C, se midió en la localidad de C. Pellegrini, Santa Fe. Las temperaturas mínimas rondaron los 9 a 14°C, con un gradiente de norte a sur que ubicó las marcas más bajas en el sur de la zona GEA. El registro mínimo extremo del periodo, 9,8°C, se midió en la localidad de General Pinto, en Buenos Aires.
Con este panorama las reservas de agua en el suelo aumentaron en el norte de la zona GEA, donde los niveles de humedad son de adecuados a óptimos, con un núcleo en condiciones abundantes en las cercanías de Montes de Oca. Las reservas disminuyen en el sector sudeste, alcanzando estados de regulares a escasez.
Con las actuales condiciones, en los próximos quince días, se requieren entre 80 y 100 mm en el sur de la zona GEA, con zonas puntuales donde los valores necesarios alcanzan los 120 mm. En el sector central los acumulados necesarios disminuyen a valores entre 40 y100mm para alcanzar las condiciones de humedad óptimas.
Extensión GEA: O de Córdoba, N de Santa Fe, Santiago del E. y Chaco
Se prevé un enero con menos agua que lo normal
La primavera llegó a su fin y el balance del trimestre es altamente positivo. En el comienzo del 2024 los pronósticos de escala planetaria a largo plazo mostraban, para Argentina, un inicio de campaña gruesa con precipitaciones fuertemente condicionadas por un evento Niña de moderada a fuerte intensidad. Las proyecciones preveían lluvias muy por debajo de la media a partir del mes de octubre, con una intensificación de la escasez pluvial durante el último mes del año.
Los meses fueron pasando, transitamos un invierno de una severidad que no se veía en años y, si bien a partir de agosto el enfriamiento del Pacifico fue concordante con umbrales Niña, las precipitaciones se vieron muy favorecidas por condicionantes de escala regional, tales como la intensa circulación de sistemas frontales desde la Patagonia, un gran aporte de humedad desde el Atlántico, que se mantuvo más caliente de lo normal, y temperaturas máximas mayormente moderadas, sin valores récord ni olas de calor.
Culmina diciembre y la Niña, aunque todavía presente en los registros numéricos, quedó fuera de la ecuación en el aporte de agua sobre la región pampeana por el fuerte y persistente accionar de los condicionante extra Pacifico. El resultado final es una primavera con acumulados, en líneas generales, bastante por encima de la media estadística del trimestre, incluso superando a la primavera 2023, cuando nos encontrábamos cursando un evento Niño de fuerte intensidad.
Esta buena provisión de agua sin embargo no fue gratuita, el debilitamiento de la Niña a niveles casi de neutralidad fría es, en buena parte, consecuencia del repentino y sostenido calentamiento de la superficie de los océanos, y de los cambios en la circulación de los vientos y anticiclones que han presentado una gran variabilidad durante el año, disminuyendo la previsibilidad de los indicadores usados por los modelos de pronóstico a mediano plazo.
No tuvimos escasez de lluvias ni efecto Niña en todo el trimestre de primavera, pero se ha multiplicado la frecuencia de los eventos de clima extremo, vientos intensos, tornados, granizo y una inusual caída de agua en cortos periodos de tiempo que, aun siendo factores totalmente opuestos a la escasez de agua prevista a inicios del año, también causaron importantes daños a los cultivos implantados en distintas localidades de la zona núcleo.
Según los pronósticos el 2024 termina con precipitaciones, probablemente manteniendo un gradiente de mayor volumen en la franja oeste que sobre el este. Las reservas de agua por el momento no son un problema, pero los indicadores para el primer mes del nuevo año no son tan positivos. Probablemente, la provisión pluvial de enero se encuadre más por debajo de lo normal que por encima. En ese caso será muy importante la recomposición de los perfiles alcanzada en los últimos meses y el beneficio que temperaturas moderadas le dieron a un menor requerimiento atmosférico.







