La producción de cultivos destinados a combustible aeronáutico comienza a posicionarse como una de las grandes oportunidades para el desarrollo agroindustrial en Argentina. En ese marco, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca organizó la primera jornada dedicada a los combustibles sostenibles para aviación (SAF), un evento que reunió a especialistas, empresas y productores interesados en esta nueva matriz productiva.
Durante el encuentro se destacó que estos cultivos representan una alternativa concreta para diversificar la producción, generar valor agregado y responder a una demanda global creciente vinculada a la transición energética.
Entre las principales especies analizadas se encuentran la Camelina, Carinata, Cártamo, Colza y Acrocomia, todas con características agronómicas que permiten su integración en esquemas productivos existentes. Estos cultivos no solo aportan rentabilidad, sino que también contribuyen a la mejora del suelo y a la sustentabilidad de los sistemas agrícolas.
En términos de escala, Argentina dispone de más de 10 millones de hectáreas aptas para este tipo de producción. Actualmente, la superficie implantada supera las 200 mil hectáreas, con una proyección de crecimiento cercana al 60% para el próximo año, lo que refleja el interés creciente del sector.
Producir combustible aeronáutico sostenible
El desarrollo del combustible aeronáutico sostenible (SAF) implica transformar materias primas agrícolas en biocombustibles aptos para la aviación. Este proceso combina innovación tecnológica y conocimiento científico, permitiendo generar energía limpia a partir de recursos renovables.
Además de los cultivos, se destacó el uso de subproductos como sebos y grasas animales, provenientes de la industria frigorífica, que permiten ampliar las fuentes de materia prima y avanzar hacia un modelo de economía circular más eficiente.
Articulación entre lo privado y público
Uno de los aspectos más relevantes de esta iniciativa es la articulación entre el sector público, el sistema científico y las empresas privadas. En ese sentido, participaron instituciones como la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, junto a compañías del sector agroindustrial y productores.
También se presentaron avances del proyecto energético Biojet, orientado a consolidar una cadena de valor nacional para la producción de combustibles sostenibles, lo que podría posicionar a Argentina como un actor relevante en el mercado internacional.
Mercado con futuro
El impulso a los cultivos para combustible aeronáutico se da en un contexto global donde la industria de la aviación busca reducir sus emisiones de carbono. En este escenario, Argentina cuenta con ventajas competitivas clave, como su capacidad productiva, disponibilidad de tierras y experiencia en exportaciones agrícolas.
Además, herramientas como el Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI) podrían facilitar el desarrollo de proyectos a gran escala, potenciando aún más este sector emergente.
El principal desafío hacia adelante será lograr la escalabilidad del sistema productivo, consolidando cadenas de valor eficientes que permitan abastecer de manera sostenida a la industria aeronáutica.

