Según el informe semanal elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, el USDA elevó en más de 7 millones de toneladas las existencias finales del maíz estadounidense para 2026/27. Este ajuste provocó una fuerte reacción bajista, aunque las dificultades de otros proveedores y la firmeza de los compradores podrían limitar nuevas caídas.
En la Argentina, después de varias semanas con operaciones superiores al millón de toneladas, las ventas de maíz de los productores se ubicaron en 750.000 toneladas en la última semana de septiembre. Aun así, la proporción negociada con precio alcanzó el 58%, por encima del 49% promedio histórico para esta época.
En este contexto, los buques previstos para cargar reunían una demanda de 2,1 millones de toneladas, frente a los 1,3 millones habituales. Al mismo tiempo, la siembra cubrió el 29,9% de las 8,4 millones de hectáreas proyectadas, con una ventaja de cuatro puntos porcentuales respecto del año anterior.
La soja encontró apoyo en las compras europeas de su principal subproducto, la harina. Según el informe, esa demanda busca anticiparse a la posible entrada en vigencia de la normativa EUDR, que exigiría demostrar la trazabilidad y el origen en áreas sin deforestación. La intención de formar reservas de seguridad impulsó los negocios y ayudó a revertir la baja inicial que provocó el reporte estadounidense.
De esta manera, las exportaciones semanales de harina de soja de Estados Unidos alcanzaron 1,4 millones de toneladas, contra 162.000 toneladas de la semana previa. En los puertos argentinos, el volumen previsto para cargar se ubicó en 1,5 millones, luego de varias semanas en torno a 1,7 millones, por encima del nivel habitual de 1,1 millones.
Ese dinamismo favoreció los márgenes de molienda, pero esto no implica que las fábricas deban mejorar sus ofertas para conseguir materia prima, ya que la industria logra abastecerse con compras locales e importaciones temporarias. Las ventas de los productores con precio representan el 48% de la cosecha, cerca del 49% histórico si se excluye el año pasado, cuando la eliminación transitoria de los derechos de exportación generó un movimiento excepcional.
La búsqueda de mercadería certificada también gana peso entre los compradores. El relevamiento destaca el interés por VISEC, vinculada con los requisitos de la EUDR, además de 2BSVS y EPA. Así, las condiciones de origen y la documentación pasan a ocupar un lugar relevante en la comercialización.
El trigo frente a la guerra entre Ucrania y Rusia
Los ataques en el Mar Negro continuaron y afectaron a buques que transportaban granos ucranianos. Rusia y Ucrania intentan sostener sus despachos mediante rutas alternativas por el Báltico, el Danubio y Alemania, mientras Lituania, Letonia y Estonia solicitaron a la Unión Europea prohibir el tránsito de granos rusos por territorio comunitario.
En este escenario, el USDA redujo en 3 millones de toneladas su estimación de exportaciones rusas, hasta 40 millones, frente a los 48 millones del ciclo anterior. La menor presencia de ese proveedor abrió oportunidades para Argentina, cuyas declaraciones de ventas al exterior alcanzaron 17,1 millones de toneladas, contra 12,1 millones de la campaña previa. No obstante, los exportadores ya tienen compradas 18,5 millones, por lo que no se prevé una necesidad inmediata de salir a buscar cereal con mayor intensidad.
Además, la oferta local llega al cambio de campaña con un remanente importante, ya que en manos de los productores quedan 5 millones de toneladas, mientras el 64% de la superficie implantada presenta una condición entre buena y excelente. El informe plantea que, si la nueva cosecha alcanzara los 21 millones, la disponibilidad conjunta ascendería a 26 millones de toneladas.
Brasil podría absorber parte de ese volumen, debido a que su producción se estima en 5,8 millones de toneladas, frente a los 7,9 millones del ciclo anterior, y sus importaciones subirían de 6,4 a 7,5 millones. Sin embargo, las lluvias complican la trilla y los problemas de calidad podrían ampliar sus necesidades de compra.
Con la recolección argentina a un mes de distancia, la continuidad de las restricciones en el Mar Negro será determinante para sostener la demanda externa. Guardar mercadería para vender más adelante supone también contemplar una eventual recuperación de los despachos rusos y ucranianos. De esta manera, el escenario combina oportunidades comerciales con una oferta disponible que obliga a prestar especial atención a los tiempos de venta.
