Por Marina Barletta, Florencia Poeta, y Cristián Russo
“Los pronósticos de mediano plazo no prevén, más allá de algún evento aislado, precipitaciones de consideración para la primera quincena del año”, dice el consultor agroclimático Alfredo Elorriaga.
El 2024 terminó con más lluvias que en 2023, pero con menos reservas de agua en el suelo

En el 2024 la región acumuló un promedio anual de 960 mm y las lluvias se acercaron al típico gradiente de 800 a 1200 milímetros de este a oeste. La mayoría de las estaciones metereológicas de la Red GEA registraron valores superiores al año previo, dejando en promedio 26% más de agua que en el 2023. Las mayores diferencias se evidencian en Hernando, con un 90% más de lluvias que en el 2023, Montes de Oca con un 70% más y Pozo del Molle con 60% más. Solo dos estaciones quedaron con valores por debajo del año anterior: Irigoyen y Gral. Villegas, con 2 y 11% menos de agua, respectivamente.

Las lluvias del otoño (influenciadas por el fenomeno “Niño” que tuvo lugar durante el verano 23/24) sumadas a la recomposición de lluvias durante la primavera de este año, fueron los factores que aportaron más agua al 2024.
Sin embargo, diciembre rompió la racha y el sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires terminaron con unos escasos 35 mm, muy lejos de los 110 considerados valor medio histórico para la zona. Solo el sudeste de Córdoba fue el sector más beneficiado con las últimas lluvias de fin de año.

De esta manera, las reservas de agua de los suelos al primer metro de profundidad (considerando el consumo de una pradera permanente) actualmente van de escasas a sequía en la mitad de la región núcleo, y si se suma el área con contenido de agua regular, el guarismo asciende al 80%, siendo el noreste bonaerense el sector más seco.
Norte bonaerense: un comienzo de año complicado para los cultivos por la falta de lluvias
El panorama climático en el norte bonaerense comienza a generar preocupación. Asesores de Baradero, Rojas y Colón coinciden en que este sector no está teniendo un buen inicio de año debido a la persistente ausencia de lluvias.
El cultivo más afectado es el maíz temprano, una elección casi obligada este año debido al riesgo de la chicharrita. “Los maíces sembrados son casi todos de fechas tempranas de octubre y septiembre; no hay maíces de primera tardíos y apenas un 10% de maíces de segunda”, comentan los asesores locales. Aunque los primeros estadios del ciclo contaron con buena provisión hídrica, la falta de lluvias en diciembre deterioró los cuadros: “Están en su periodo crítico y lo transitarán casi sin lluvias”.
Los asesores explican que el cultivo generó mucha materia verde al inicio, pero al cortarse las lluvias comenzaron a secarse las hojas basales, se produjo mortandad de macollos y hoy presentan una coloración más pálida. Aunque aún no se reportan daños críticos, los rindes ya están comprometidos: “El impacto final dependerá de las lluvias; podría variar entre un 10% y un 30%, según el lote”. Hacia el oeste bonaerense, en zonas como Alberdi y Junín, la situación mejora, pero en el este se ve complicado alcanzar la media zonal de 100 qq/ha.
La soja también enfrenta dificultades: “tuvo un arranque raro”, dicen los asesores, atribuyendo su aspecto avejentado y entrenudos cortos a las bajas temperaturas de noviembre y diciembre o al carry-over de herbicidas. Si bien no está en periodo crítico, necesita lluvias urgentes. Además, entre un 10% y un 15% de los lotes siguen sin sembrarse por falta de agua, y otro 10% fue implantado a la espera de lluvias de fin de año, que nunca llegaron. La mala noticia es que los pronósticos de mediano plazo no prevén, precipitaciones de consideración para la primera quincena del año.

Lo que pasó con el clima en la última semana en la región núcleo
Lluvias desiguales: el noroeste volvió a beneficiarse mientras que en el sur regional avanza la sequia
La semana comprendida entre el jueves 26 de diciembre y el miércoles 1 de enero se desarrollaron precipitaciones en el oeste de la zona GEA. Los acumulados oscilaron entre 2 y 20 mm, concentrados principalmente en el sector noroeste. El registro más elevado del periodo fue de 20 mm, y se midió en la localidad de Colonia Almada, Córdoba.
Las temperaturas máximas tuvieron una variabilidad espacial significativa, los valores oscilaron entre 32 y 37°C. Los registros más altos se midieron centro de la zona GEA. El máximo extremo, 36,5°C, se midió en la localidad de Álvarez, en Santa Fe.
Las temperaturas mínimas rondaron los 10 a 13°C en forma generalizada, con los valores más bajos en el sector sudeste y los más altos en el norte. La temperatura mínima más baja del periodo, 10,2°C, se midió en la localidad de Chacabuco, Buenos Aires.
Con este panorama las reservas de agua en el suelo disminuyeron levemente en el norte de la región GEA, donde los niveles actuales de humedad en suelo van de regulares a adecuados. En el sector sur, y principalmente sudeste, los niveles van de escasos a sequía.
Con las actuales condiciones, en los próximos quince días, se requieren entre 40 y 80 mm, fundamentalmente en el norte del área GEA, mientras que en el sur los acumulados necesarios oscilan entre 80 y 120 mm, con núcleos que alcanzan los 140 mm para lograr condiciones de humedad óptimas.

Extensión GEA: O de Córdoba, N de Santa Fe, Santiago del E. y Chaco
Brindis de año nuevo con lluvia en el sudeste bonaerense, La Pampa y Córdoba
Tal como viene sucediendo desde el comienzo de diciembre la última semana del año mostró un comportamiento pluvial mucho más acotado en cuanto a la distribución de las precipitaciones.
Una vez más la franja este de la región pampeana fue la menos favorecida y en especial el noreste de Buenos Aires y el sudeste de Santa Fe, donde el volumen de agua de los distintos eventos que se desarrollaron a lo largo del mes fue notoriamente adverso.
El cambio de año no marcó ninguna diferencia y durante el brindis de año nuevo las lluvias estuvieron muy activas en el sudeste bonaerense, parte de La Pampa y Córdoba con acumulados entre 15 y 40 milímetros, pero totalmente ausentes sobre el centro y este de la zona núcleo. Esta región en todo el mes totalizó poco más de 35 milímetros, que terminan muy lejos de los 110 considerados valores medio históricos.
Esta dispar cobertura que vienen presentando las precipitaciones comienza a presionar sobre las reservas de humedad, y el disminuido aporte de agua sobre el noreste bonaerense y sudeste de Santa Fe resulta insuficiente para compensar las pérdidas por evapotranspiración y consumo de los cultivos implantados.
Como es lógico la distribución de humedad en el suelo refleja claramente las consecuencias de un escenario que benefició ampliamente a la franja oeste mediterránea y al sudeste bonaerense, donde el nivel de los perfiles es óptimo.
La situación es mucho más comprometida para el sector este de la zona núcleo, donde la humedad disponible comienza a dar muestras de una escasez muy próxima al preocupante nivel de sequía.
El 2025 se inicia con temperaturas en ascenso, mayor nivel de insolación diaria y precipitaciones que comienzan a dar indicios de menor volumen y recurrencia. Los pronósticos de mediano plazo no prevén, más allá de algún evento aislado, precipitaciones de consideración para la primera quincena del año.
El empujón que las excelentes lluvias de la primavera le dieron a la campaña gruesa parece estar llegando a su fin y probablemente las primeras semanas del nuevo año impongan el primer obstáculo serio para las regiones que no lograron recomponer completamente sus suelos en los últimos noventa días.


