El ajuste que está llevando adelante el gobierno nacional en organimos que dependen de la administración central podría impactar de lleno sobre las principales fuentes de dólares que tiene el país, si es que continúa el avance sobre el Servicio Nacional de Sanidad Animal (Senasa), el organismo que se ocupa de los controles sanitarios en la producción agrícola y cárnica. Lo cierto es que si se concretan los despidos masivos, que por ahora se frenaron frente a las amenzas de paro, su debilitamiento derivará en el cierre de los principales mercados internacionales.
Es que la certificación local que realiza el Senasa es el requisito para lograr la aprobación internacional. El organismo es auditado periódicamente y si no aprueba los estándares, se caen los mercados automáticamente.
Es por eso que Argentina, de continuar con esa política de ajuste, podría arriesgar las exportaciones de granos, de sus productos derivados como aceites, harinas, de la industria láctea y las carnes.
Así, se pondrían en peligro exportaciones a los Estados Unidos, China, Brasil, Chile, Rusia, Méjico y el sudeste asiático, entre otros destinos comerciales.
“Un ajuste a través de una planilla donde no se tenga en cuenta los estamentos que se afecta, como está sucediendo, puede traer consecuencias muy severas”, explicó el integrante de la comisión interna de ATE Rosario, Ricardo Luna, al sitio lapoliticaonline.
Este riesgo del comercio exterior tiene fuerte impacto en la provincia de Santa Fe. La sede provincial del Senasa que cuenta con 400 trabajadores, y tiene a su cargo la fiscalización de los 34 puertos de la provincia, de los cuales 29 son privados con altísimo volumen de exportación de granos y derivados.
Además, tiene el control de 40 frigoríficos, entre los que se encuentran los 15 mayores exportadores del país y el resto de producción general. También se encarga de los establecimientos lácteos de la cuenca lechera nacional, depósitos de alimentos balanceados, fábricas y los siete millones de cabezas bovinas, un millón de porcinos y múltiples granjas avícolas.
En consecuencia, los controles preventivos de aftosa, peste porcina, gripe aviar, HLB, son ejemplos de plagas que requieren de alertas mundiales prematuras y sobre todo, la fiscalización preventiva. “No solo está en juego la pérdida de trabajo altamente capacitado en el Senasa sino también del sector privado en la industria láctea, cerealeras, frigoríficos si caen las exportaciones por no cumplir los requisitos sanitarios”, explicó Luna.
Este tema generó una extraña coincidencia entre los gremios estatales y los representantes de los sectores como la Mesa de Enlace y Ciara, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina que manifestaron públicamente las inquietudes.
