El vocero presidencial Manuel Adorni anunció este viernes en su cuenta de Twitter la eliminación del Fondo Estabilizador del Trigo Argentino (FETA), un fideicomiso creado en marzo de 2022 por el ex secretario kirchnerista de Comercio, Roberto Feletti, con el pretendido objetivo de evitar que la guerra entre Rusia y Ucrania impactara sobre los precios del pan común. Pero según publicó el portal Bichos de Campo, el Fondo ya había quedado sin efecto el 31 de diciembre de 2023. La resolución quitará al BICE la responsabilidad de administrar un dinero que ya se gastó y no se recauda más al eliminar un fondo que en los hechos hace tres meses no funciona.
“Habíamos anunciado el deseo de terminar con cada uno de los Fondos Fiduciarios que dependen del dinero del Estado Nacional. La semana que viene quedará eliminado formalmente el primero de ellos: llevaba dilapidados sin sentido 69.000 millones de pesos. ¡Feliz viernes santo! Fin”, publicó Adorni y la noticia fue replicada en medios como Infobae o Todo Noticias.
Habíamos anunciado el deseo de terminar con cada uno de los Fondos Fiduciarios que depende del dinero del Estado Nacional. La semana que viene quedará eliminado formalmente el primero de ellos: llevaba dilapidados sin sentido 69.000 millones de pesos.
¡Feliz viernes santo!
Fin.
— Manuel Adorni (@madorni) March 29, 2024
Según publicó Bichos de Campo, el Fondo Estabilizador del Trigo Argentino (FETA) quedó sin efecto el 31 de diciembre de 2023, ya que ese día -por resoluciones firmadas por el anterior gobierno- vencía el plazo en que el Tesoro iba a derivar hacia BICE Fideicomisos, el administrador de ese fondo, parte de la recaudación de los derechos de retención adicionales cobrados al aceite y la harina de soja, que elevaron de esos subproductos la alícuota de 31 a 33%.
Sin dinero ingresando en la cuenta, el fideicomiso dejó ese mismo mes de compensar las ventas de harina de trigo triple 000 de un pequeño grupo de molinos que habían aceptado adherir al FETA, creado en marzo de 2022 por el ex secretario kirchnerista de Comercio, Roberto Feletti, con el pretendido objetivo de evitar que la guerra entre Rusia y Ucrania impactara sobre los precios del pan común que debía pagar la población. Pero tanto la harina como el pan subieron parejo con la inflación.
Bichos de Campo amplió que una serie de denuncias advertían por entonces que el Fideicomiso Triguero beneficiaba a la empresa Molinos Cañuelas, en trámite de concurso de acreedores con un pasivo de 1.300 millones de dólares, buena parte del cual corresponde al Estado, y por lo que existe una denuncia ante la Comisión de Defensa de la Competencia, que jamás se movió.
Según el portal, de los 153 molinos que funcionan en el país, solo un pequeño grupo de veinte empresas decidió adherir al esquema propuesto por Feletti, que comenzó subsidiando incluso las harinas finas y las premezclas, que son la especialidad de Molinos Cañuelas, entre otros recursos para dirigirlos hacia ese beneficiario.
Los últimos datos conocidos oficialmente son del 30 de noviembre. Hasta ese momento, el FETA había destinado 55.444 millones de pesos a subsidiar la harina mayorista, sin ningún resultado visible en las góndolas y dejando a la inmensa mayoría de los molinos afuera. Pero por su volumen de operaciones en el mercado, un solo grupo empresario, el mencionado Cañuelas, había cobrado 33.500 millones de pesos.
Adorni habló de una transferencia total de 69.000 millones de pesos, lo que evidencia que el FETA siguió pagando las compensaciones con el remanente que tenía de recaudación. Cuando el ex ministro de Economía, Sergio Massa, y su secretario de Comercio, Matías Tombolini, tomaron el control de la situación, reimplantaron en “diferencial histórico” de retenciones en la cadena sojera, determinando que las alícuotas del poroto y de sus derivados quedaran niveladas en un máximo de 33%, que todavía perdura. Con esa recaudación adicional de 2 puntos a la harina y el aceite, que finalmente se descontó a los productores, decidieron seguir financiando el FETA, pero se impusieron como fecha límite el 31 de diciembre de 2023.
A más de tres meses, la del viernes fue la primera noticia de la eliminación concreta de un fideicomiso manejado por el Estado Nacional. Según Bichos de Campo, será una resolución sencilla que quitará al BICE la responsabilidad de administrar un dinero que ya se gastó y no se recauda más al eliminar un fondo que en los hechos hace tres meses no funciona.
Según publicó el portal, se habrían gastado casi 70 mil millones de pesos en subsidios que no produjeron ningún alivio al bolsillo de los consumidores y, sin embargo, engrosaron los bolsillos de algunas pocas empresas, a pesar de la resistencia de todo el resto de la industria molinera.
Tampoco se conoce qué sucederá con los dos puntos adicionales de retenciones a la harina y el aceite de soja que se descuentan de los precios a los productores. Ese diferencial que Massa y Tombolini destinaron a subsidiar a unos pocos molinos, de unos 400 millones de dólares anuales, quedó sin efecto en diciembre. Luego el secretario de Agricultura, Fernando Vilella, anunció que el dinero vacante se iba a destinar para compensar la baja de retenciones a las economías regionales, en el marco de la suba generalizada de ese tributo que Milei proponía en su ley Bases. Pero esa ley no prosperó y el dinero se siguió recaudando sin mayores explicaciones. Hoy va a rentas generales.

