Conscuencia del plan de achique que lieva adelante el Gobierno nacional se abrieron los retiros voluntarios en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), con el objetivo de reducir en un 20% su planta de personal. La iniciativa apunta a alcanzar unas 950 desvinculaciones, aunque desde esta semana ya llegó a 757 personas, con algunas dudas sobre las condiciones ofrecidas.
A la lista de 377 trabajadores que se conoció días atrás, ahora se sumaron otros 380 nombres que desde esta semana no serán parte del INTA, en medio del fuerte plan de ajuste que lleva adelante la administración de Nicolás Bronzovich.
Según la normativa vigente, quienes aceptaroin cesarán su relación laboral desde el lunes 15 de junio y percibirán el pago en una única cuota dentro de los 30 días posteriores a la adhesión. Además, no podrán reingresar a la administración pública nacional durante cinco años.
El INTA tenía hasta principios de este año 5.750 trabajadores activos, mientras que su plan era que el número quedara en los 4.500, en promedio. Y si bien el objetivo era que los retiros voluntarios lleguen a 1.200 sobre el total de la planta, hasta el momento se llegó a 757. Aunque hay otros 150 que estarían terminando los papeles, bajo el análisis particular del Consejo Directivo.
El punto más sensible está relacionado con los años trabajados bajo la modalidad de planta no permanente. Es que el Ministerio de Economía financia exclusivamente la antigüedad reconocida como personal permanente. En cambio, los períodos desempeñados como personal transitorio quedaron fuera del esquema principal y debían canalizarse mediante observaciones incorporadas por los agentes en el formulario de adhesión.
El plan de retiros voluntarios contempla una gratificación extraordinaria equivalente a 1,5 salarios por cada año de servicio, con topes diferenciados según la edad del agente. El costo total estimado del programa asciende a $101.717 millones, que saldría de los fondos del Ministerio de Economía.
