La eliminación de los Derechos de Exportación (DEX) redundaría en exportaciones por encima de los US$50.000 millones en 2036 y el Estado pasaría a recaudar US$296 millones adicionales en comparación con los ingresos del esquema actual.
La estimación surge de un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en el que proyecta el horizonte productivo hasta la campaña 2035/36, reflejando que la eliminación gradual de las retenciones no solo es sostenible, sino que resulta fiscalmente rentable para el Estado en el mediano plazo.
El informe compara un escenario de continuidad (“Baseline”) frente a uno de reducción gradual de las alícuotas de retenciones al agro en un plazo de dos años, hasta su eliminación total a partir de 2028.
El modelo AGMEMOD Argentina, sostiene que la quita de los DEX actuaría como un multiplicador directo sobre el área sembrada. Mientras que con las políticas actuales el área crecería apenas un 3% en una década, la eliminación del tributo llevaría la superficie implantada a 43,4 millones de hectáreas en 2036.
Este incremento de la superficie, sumado a una mayor inversión en tecnología por parte del productor, dispararía la producción total a 182,6 millones de toneladas. De esta manera, se daría un incremento del 10,1% respecto al escenario base, liderado principalmente por el complejo soja y seguido por el maíz.
En un contexto donde la acumulación de reservas es crítica para la macroeconomía, el estudio destacó que el complejo agroindustrial podría aportar un flujo de divisas significativamente mayor.
Al respecto, detalló que para el año 2036, las exportaciones bajo un esquema sin retenciones alcanzarían los US$50.500 millones anuales, superando en US$6.400 millones lo que se obtendría manteniendo el esquema actual.
La simulación desmiente la idea de que eliminar retenciones desfinancia al Estado de forma crónica, señalando que el fisco compensaría la pérdida inicial de recaudación en apenas dos años gracias al aumento en otros impuestos y la reactivación económica en las provincias.
A nivel nacional, el reporte expuso que “la pérdida de recaudación por DEX para la Nación es compensada por dos vías”. Por un lado menciona que la mayor rentabilidad del productor amplía la base imponible del Impuesto a las Ganancias y el impuesto a los Débitos y Créditos. Mientras que por otro, sostuvo que “la expansión de la producción y la mayor inversión se propaga al conjunto de la economía vía multiplicador”.
En este sentido, afirmó que “a partir del ciclo 2029/30, la recaudación total del Estado Nacional resulta superior en el escenario de eliminación de DEX que en el escenario base de continuidad de las alícuotas actuales”, indicando que “hacia el año 2036, la Nación recauda US$296 millones adicionales eliminando retenciones que en el escenario donde se mantienen constantes”.
Al referirse al efecto en las provincias, la BCR sostuvo que “resultan beneficiarias directas de la reforma desde el comienzo” al señalar que al ser los DEX un impuesto no coparticipable, su eliminación no les resta recursos, pero la mayor actividad en los pueblos y ciudades del interior dispara la recaudación de Ingresos Brutos y Sellos. Para 2036, las provincias recaudarían US$989 millones adicionales.
Al sumar Nación y Provincias, para la entidad el “punto de quiebre fiscal se alcanza en 2028”. El único año con saldo negativo sería 2027, cuando la primera reducción de alícuotas genera un costo de US$153 millones.
A partir de allí, el panorama se vuelve positivo y el informe estimó que “para el 2036, la recaudación consolidada del escenario de eliminación supera al escenario con derechos de exportación constantes en US$1.286 millones anuales”.
De esta manera, la BCR consideró que la eliminación de las retenciones “constituye una reforma con beneficios verificables y robustos en producción, divisas y recaudación fiscal de mediano plazo”, asegurando que “el costo de transición es marginal y temporal”, mientras que los beneficios son permanentes, crecientes y se distribuyen entre todos los niveles de gobierno”.

