Reciente informe del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral destaca que laa confianza de los productores agropecuarios registró una caída significativa del 16% durante el bimestre marzo/abril, en relación a la medición de enero/febrero.
El retroceso a 132 puntos toma mayor protagonismo frente al pico histórico de 159 puntos registrado en noviembre/diciembre de 2025. “Marca un punto de inflexión tras los máximos alcanzados luego de las elecciones legislativas de medio término de ese año”, destacó el informe de la Universidad Austral.
En términos interanuales, la baja es más moderada (3,6%) y el índice se mantiene por encima de los 100 puntos desde noviembre de 2023.
El informe advirtió que el conflicto en Medio Oriente “comienza a impactar de forma directa en la rentabilidad del sector: el 66% de los productores señala el aumento de los costos de los insumos como su principal preocupación, por encima de factores como el clima o los precios agrícolas”.
Este escenario “ya incide en las decisiones productivas y podría traducirse en una menor siembra de trigo en la campaña 2026/27”, advirtió la Universidad Austral (U.A.).
Esto podría afectar la entrada de divisas para el 2027, año de elecciones, ya que el campo es el responsable del 60% de los dólares provenientes de las exportaciones, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Para Carlos Steiger, investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad, “el cambio de tendencia responde, en gran medida, al impacto del contexto internacional sobre los costos de producción, particularmente por la suba del precio del petróleo y su efecto en insumos clave como el gasoil y los fertilizantes”,
La baja del índice se explica por un retroceso en todos sus componentes. La mayor caída se observa en el Índice de Condiciones Presentes, que descendió un 18% (108 vs 138), y dentro de este indicador, la situación financiera actual que bajó un 21% (107 vs 138), “reflejando el deterioro en los márgenes de los productores”.
Por su parte, las expectativas de inversión en activos fijos retrocedieron un 14%, más allá de que “se mantiene la intención de inversión, pero no necesariamente su concreción. La incertidumbre sobre los costos y la rentabilidad futura está generando cautela en la toma de decisiones”, señaló Steiger.

