No todos los cultivos se vieron favorecidos por las lluvias. De acuerdo a un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires señala que el girasol está por ingresar a la parte final de la cosecha con algunos inconvenientes que, incluso, podrían derivar en una merma en la proyección productiva.
Si a eso se le suman las fuertes precipitaciones, es lo que explica que el avance de la recolección sea hoy de apenas 42,8% de los lotes, 17,8 puntos porcentuales por debajo del promedio de las últimas cinco campañas.
Lo normal para esta época sería que la cosecha esté ingresando a su tramo final, pero al día de hoy ni siquiera se han levantado la mitad de los lotes.
Según la entidad porteña, el rinde promedio hasta ahora no es malo: 19,5 quintales por hectárea. Por ahora, la estimación se mantiene en 3,8 millones de toneladas.
El problema es que el avance de las cosechadoras en el sur del área agrícola; concretamente, en los núcleos girasoleros del sur de Buenos Aires, “continúan arrojando rendimientos variables dentro de un rango inferior al estimado”.
Esto, “como consecuencia de las adversidades climáticas de enero y febrero”, subraya el informe, a lo que se suman “algunos eventos de granizo”.
“El impacto del temporal podría no reducirse únicamente a demoras en las labores, sino también a problemas de vuelco y enfermedades de fin de ciclo, lo que impactaría negativamente en la proyección de producción”, agrega el informe.

