Investigadores del Inta Famaillá, Tucumán, viene realizando un estudio sobre el uso de una variedad de mostaza para la realización de la biosolarización que tiene como objetivo evaluar el control de nematodos en rotación con el cultivo de frutilla y el control de malezas.
La técnica se basa en el efecto que produce este cultivo en el momento en que se descompone: la generación de gases que son tóxicos para los fitopatógenos que están en la tierra.
“Está demostrado que el cultivo de mostaza actúa directamente sobre los gusanos que afectan el suelo”, y confirmó que “próximamente vamos a mandar las muestras para ver los resultados restantes”.
Ademá sostiene la idea de probar “su efecto” sobre otros agentes como hongos y malezas, y agregó: “En este momento el cultivo está en floración para luego ser incorporado al suelo junto con un riego extenso para que se produzca la fermentación”.
Este proceso implica cubrir el cultivo con un plástico transparente, cuya maniobra da como resultado una biosolarización. Quinteros aseguró que esta técnica opera como biofumigante, debido a que sirve también para “bajar el uso de agroquímicos, herbicidas y nematicidas, y mejorar la materia orgánica y de nitrógeno disponible en la tierra. Algo que ya lo logramos en otras localidades”.
La biosolarización se basa en la incorporación de esta materia orgánica (la mostaza Sinapis Alba) y el efecto de la temperatura generada por el sol.
“Bajar el uso de agroquímicos, herbicidas y nematicidas, y mejorar la materia orgánica y de nitrógeno disponible en la tierra. Algo que ya lo logramos en otras localidades”, remarcó la profesional.
“Esta combinación va a provocar un efecto beneficioso para generar menos infección de la superficie, por lo tanto, este proceso es amigable con el medio ambiente y es de fácil aplicación”, señaló la investigadora.
“La aplicación es sencilla porque la mostaza fue sembrada en el invierno y se puede destinar el suelo a la rotación en la época cálida. Y, de este modo, generar el armado de los bordos para la próxima campaña para el cultivo de frutilla”, finalizó la investigadora del Inta.

