Las condiciones climáticas provocaron una nueva disminución de las poblaciones de Dalbulus maidis durante la primera quincena de septiembre. El relevamiento realizado por la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis registró un aumento de las localidades sin presencia del insecto en las cinco regiones productivas analizadas.

La disminución también se profundizó en el NEA, donde el 46% de las localidades no presentó detecciones. El valor medio cayó de 20 a 5 insectos por dispositivo y se ubicó levemente por debajo del observado a igual altura de 2025.
En el Litoral, la ausencia del vector alcanzó al 84% de los sitios evaluados, mientras que otro 10% quedó dentro de la categoría más baja, de uno a cuatro ejemplares. Montecarlo, Misiones, continuó como el punto con mayor presencia, aunque redujo su nivel a menos de la mitad frente al informe anterior.
Mientras que en el Centro-Norte el 63% de las localidades no tuvo capturas y el 23% presentó entre uno y cuatro individuos. De esta manera, el promedio descendió de 5,47 a 1,65, aunque todavía superó el valor de 0,68 registrado un año atrás.
La situación más favorable volvió a encontrarse en el Centro-Sur, donde el 99% de los lugares monitoreados no detectó al insecto y la media fue de 0,01 adulto por trampa, prácticamente igual a la observada durante 2025.

Fuente: Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis
El desafío de evitar un nuevo avance
Pese a la mejora general, los especialistas advirtieron que el comienzo de la implantación temprana del cereal exige mantener esquemas de seguimiento activos y sistemáticos. Esto se debe a que la baja población actual no descarta cambios en la dinámica de la plaga ante condiciones ambientales más favorables.
También remarcaron la necesidad de controlar los maíces voluntarios o “guachos”. Estas plantas pueden funcionar como un puente verde que facilite la supervivencia y persistencia del vector entre una campaña y otra.
De esta manera, el escenario dejó una señal favorable para el comienzo del nuevo ciclo, pero no eliminó el riesgo. La evolución de los focos residuales, especialmente en las zonas endémicas y de transición, dependerá tanto del clima como de la capacidad para detectar aumentos de manera temprana y cortar los ambientes que permiten sostener al insecto.
